Pediste presupuesto a tres proveedores para un sitio web. Te llegaron: USD 350, USD 1.200, y USD 4.800. Los tres dicen “sitio web profesional”. ¿Son lo mismo? No. ¿El más caro es el mejor? No necesariamente. ¿El más barato es una estafa? Tampoco.
El problema es que estás comparando propuestas que parecen iguales pero incluyen cosas completamente diferentes. Es como comparar tres presupuestos de “una casa” sin saber si uno incluye el terreno, otro los muebles, y otro ni siquiera las terminaciones.
Te enseño a leer un presupuesto de desarrollo web.
Lo primero: ¿qué incluye?
Agarrá cada presupuesto y buscá si especifica:
Diseño: ¿es un template adaptado o diseño 100% custom? ¿Cuántas rondas de revisión incluye? ¿Te muestran el diseño antes de desarrollar o lo descubrís al final?
Desarrollo: ¿qué tecnología usan? ¿Cuántas páginas? ¿Es responsive o cobran mobile aparte? ¿Incluye formulario de contacto? ¿Incluye integración con redes sociales?
Contenido: ¿quién escribe los textos? ¿Quién optimiza las fotos? ¿O esperan que el cliente entregue todo listo?
Hosting y dominio: ¿está incluido el primer año? ¿O lo cobran aparte? ¿El hosting es de ellos o el cliente elige?
SEO: ¿incluye configuración básica (meta tags, sitemap, Search Console) o es un adicional?
Post-entrega: ¿hay soporte incluido? ¿Por cuánto tiempo? ¿Qué cubre?
Si alguno de los presupuestos no detalla estos puntos, pedí que lo aclare. Un presupuesto vago es una promesa vaga.
Las trampas del presupuesto bajo
Un presupuesto de USD 300 por un sitio web “profesional” puede ser legítimo si:
- Es un freelancer con tarifas de mercado emergente
- Usa un template existente que adapta (no diseña de cero)
- No incluye contenido, hosting, ni SEO
- El alcance es una landing page simple
No es legítimo si promete:
- Diseño custom
- 10 páginas
- Tienda online con pasarela de pago
- Posicionamiento en Google
- Todo incluido
Si te prometen todo eso por USD 300, van a entregar un template de ThemeForest con tu logo pegado encima, textos de Lorem Ipsum, y cero configuración. Lo que ahorraste en desarrollo lo vas a gastar en rehacerlo.
Las trampas del presupuesto alto
Un presupuesto de USD 5.000 puede ser legítimo si:
- Es un equipo de 4 personas (diseñador, desarrollador, copywriter, project manager)
- Incluye investigación de usuario, wireframes, prototipos, diseño UI
- Incluye desarrollo custom con funcionalidades complejas
- Incluye contenido, fotos, SEO completo
- Incluye 3 meses de soporte post-entrega
No es legítimo si:
- Es una persona sola que infla el precio por el branding de la agencia
- El desglose tiene ítems vagos (“gestión de proyecto: USD 800”)
- Incluye “reuniones de kick-off”, “workshops de marca”, “discovery sessions” que no aportan al resultado concreto
He visto agencias cobrar USD 3.000 por un sitio WordPress con un template de USD 60 y dos horas de personalización. El resto del presupuesto era gestión, reuniones, y margen.
Cómo comparar bien
1. Normalizá el alcance
Antes de comparar precios, igualá el alcance. Si uno incluye hosting y otro no, sumá el hosting al segundo. Si uno incluye SEO y otro no, pedile al otro que lo cotice aparte. Solo así comparás manzanas con manzanas.
2. Mirá el portfolio, no el presupuesto
Pedile a cada proveedor 3 sitios que haya hecho. Abrí esos sitios en el celular. ¿Cargan rápido? ¿Se ven bien? ¿Los formularios funcionan? ¿El diseño es profesional o es un template genérico?
El portfolio te dice más que el presupuesto.
3. Preguntá quién hace el trabajo
En una agencia, el que te vende no es el que desarrolla. Preguntá quién va a hacer el trabajo real y pedí ver su portfolio específico. Un vendedor brillante no compensa un desarrollador mediocre.
4. Preguntá qué pasa después
¿Quién se queda con el código? ¿Quién mantiene el sitio? ¿Cuánto cuesta un cambio menor después de la entrega? ¿Y uno mayor?
El costo total de un sitio web no es solo el desarrollo — es el desarrollo + mantenimiento + cambios durante su vida útil.
5. Confiá en tu instinto (un poco)
Si un proveedor es evasivo con las preguntas, si tarda una semana en responder un mensaje, si no puede explicarte en términos simples qué va a hacer — esas son señales que ningún presupuesto bonito compensa.
La regla que uso yo
Si dos presupuestos incluyen el mismo alcance y el mismo nivel de calidad demostrable (portfolio), elegí el que te genere más confianza en la comunicación. El precio es importante, pero la capacidad del proveedor de entender tu problema y comunicar con claridad es lo que define si el proyecto va a ser una buena experiencia o un dolor de cabeza.